Los ácaros son parásitos que se encuentran en nuestro entorno, generalmente están presentes en los campos y en el césped y pueden llegar a infestar a tu gato, adhiriéndose a su piel y alimentándose así de su sangre o bien de la cera que encuentran en el canal auditivo.
Generalmente los ácaros se adhieren a las zonas de la piel que son más finas, por lo tanto suelen estar presentes en el interior de los muslos del gato, entre los dedos o en sus oídos.
Un gato parasitado por ácaros mostrará los siguientes síntomas:
- Lamidos frecuentes entre los dedos
- Picor intenso y continuado
- Presencia de un líquido negro en los oídos
- Lesiones cutáneas como consecuencia del rascado intenso














